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Caso Maria Soledad Morales

05/01/2011

María Soledad Morales (n. Valle Viejo, Catamarca, Argentina, 19 de septiembre de 1973 – † San Fernando del Valle de Catamarca, Catamarca, 9 de septiembre de 1990) fue una joven estudiante argentina asesinada en Catamarca por los “hijos del poder” local.

El intento de las autoridades de Catamarca por encubrir el asesinato desencadenó una serie de históricas movilizaciones populares que contaron con el apoyo de amplios sectores en todo el país, tras lo cual se logró el esclarecimiento del homicidio, se puso de manifiesto las condiciones semi-feudales de ejercicio del poder en muchas provincias argentinas, y produjo un considerable cambio político en Catamarca.

A este caso se debe que aquellas “marchas del silencio” se popularizaran como método de lucha popular en muchísimos otros lugares del país en los que se reclama contra la impunidad.

En la noche del sábado 8 de septiembre de 1990, María Soledad Morales asistió a la discoteca Clivus, en donde se organizaba una fiesta a fin de recaudar fondos para el viaje de egresados de su colegio. A las 9.30 de lunes 10 de septiembre, su cuerpo fue encontrado por unos operarios de Vialidad Nacional, en las afueras de la ciudad, semidesnudo, con su rostro desfigurado y con signos de violación.

Desde un primer momento las investigaciones fueron demoradas y manipuladas. Se tardó más de dos meses en abrir la investigación judicial, y una vez que la justicia intervino, el favoritismo hacia los posibles involucrados fue evidente.

En esas condiciones un diputado nacional por Catamarca, Angel Luque, había declarado que si su hijo hubiera sido el asesino, el cadáver no habría aparecido. El escándalo llevó a la expulsión del diputado del Congreso y a que en 1991 el gobierno nacional, a cargo entonces del presidente Carlos Menem, interviniera primero el Poder Judicial de la provincia y luego los poderes ejecutivo y legislativo, destituyendo a Ramón Saadi, continuador de una larga tradición de gobernadores pertenecientes a su familia, y aliado de Menem.

El interventor enviado por el poder central fue Luis Prol, quien según Martha Pelloni:
“Prol fue enviado para fortalecer al Frente Esperanza, que era el menemismo, pero le salió el tiro por la culata porque perdieron las elecciones y ganó el Frente Cívico”.

La intervención federal a la provincia, que incluyó el envío del ex subcomisario de la Policía de la Provincia de Buenos Aires Luis Patti para aclarar los hechos, también demostró falta de voluntad en la resolución del caso.
En medio de la investigación, Luque (h) dejó de ser visto en la provincia. Su desaparición fue notoria y motivo de especulaciones periodísticas hasta que fue hallado por el periodista Alberto Moya en Buenos Aires, adonde fue llevado por Patti.

El primer periodista de Buenos Aires enviado a Catamarca para cubrir el caso fue Ernesto Tenembaum que hizo varias notas para Página/12 antes que nadie, lo que le valió ascender en su carrera.

Días después llegó Canal 9 y Alejandra Rey, de la revista Somos (editorial Atlántida). Sin embargo, la mejor cobertura fue la de Luis Pazos, de Clarín, galardonado por ello con el premio ADEPA.

Pazos y Rey habrán de escribir el libro No llores por mí, Catamarca. Tras ello, Rey fue despedida de la revista porque le endilgaron que lo había escrito en horario de trabajo y con material que la editorial consideró que le pertenecía.

En esas condiciones, hacia 1996 se inició el juicio oral por el asesinato de María Soledad. Los imputados fueron Guillermo Luque y Luis Tula (ex novio de la víctima). La televisión nacional dio amplia cobertura al juicio transmitiéndolo en directo y registró en detalle los gestos de los jueces que evidenciaron una actitud parcial. Los gestos de los jueces fueron reiterados por Canal 13 (autor de la primicia, alertados por un televidente) y el resto de la televisión nacional y produjeron un nuevo escándalo que llevó a la anulación del juicio.

En 1998, se realizó un nuevo juicio. Las condiciones políticas en el país y en la provincia habían cambiado considerablemente, y el 27 de septiembre Guillermo Luque fue condenado a 21 años de prisión por el asesinato y violación de María Soledad Morales, en tanto que Luis Tula fue condenado a 9 años de prisión como partícipe secundario del delito de violación.

El tribunal ordenó investigar el encubrimiento, pero nunca se hizo. El encubrimiento podría alcanzar a la plana mayor de la Policía catamarqueña, el ex gobernador Saadi, el subcomisario Luis Patti y el propio ex presidente Carlos Menem.

Fuente:  http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Soledad_Morales

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El Caso Pomar – Informe Reservado

28/07/2010

Caso Pomar se caratuló a la desaparición de una familia que inició un viaje el sábado 14 de noviembre de 2009 desde la localidad de José Marmol rumbo a Pergamino en Buenos Aires, Argentina y nunca arribaron a destino. La familia estaba compuesta por Fernando Pomar, su esposa Gabriela Viagrán y sus hijas Candelaria y Pilar. Estuvieron desaparecidos 24 días el caso conmovió al país y ocupó los principales diarios y noticieros. El descenlace fue trágico para la familia Pomar, ya que sus restos fueron hallados el martes 8 de diciembre de 2009, después de sufrir un accidente automovilístico.

Las 5 grandes dudas del Caso Pomar:  http://tinyurl.com/6bly678

Más información en:  http://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Pomar

Caso Maria Marta Garcia Belsunce

11/07/2009

Se llamó Caso García Belsunce al asesinato de María Marta García Belsunce ocurrido en su casa del Country “el Carmel”, ubicado en Pilar, Provincia de Buenos Aires, el 27 de octubre de 2002. La rareza del caso radicó en que en una primera instancia se creyó que la muerte había sido causada por un accidente doméstico, sin embargo dos meses más tarde se descubrió que había sido ejecutada de 5 disparos en la cabeza.

Resumen de los hechos

María Marta García Belsunce fue hallada muerta en la bañera del country “Carmel Country Club” el 27 de octubre de 2002 a las 19:00 hs. En una primera instancia se creyó que la muerte había sido causada por un accidente doméstico. Dos meses más tarde se descubrió que había sido asesinada. Al efectuarse el informe médico sobre el deceso de María Marta García Belsunce no se veían los disparos de bala que presentaba en la cabeza, y se atribuyó su muerte a un resbalón en la bañera y posterior golpe en la sien con el grifo de la misma. Casi dos meses más tarde, en el marco de la pesquisa iniciada por la Unidad Fiscal de Investigaciones (UFI) de San Isidro a partir de dudas expresadas por el fiscal respecto de la muerte de María Marta, se ordenó la autopsia del cadáver y allí los médicos forenses determinaron que su muerte había sido producida por cinco disparos de un arma calibre 32.

A partir de estos acontecimientos el caso cobró una trascendencia pública sin precedentes en la historia del periodismo argentino (tuvo más primeras planas que el juicio a la Junta Militar).

La víctima

María Marta García Belsunce (Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 24 de abril de 1952 – Pilar, Buenos Aires, Argentina, 27 de octubre de 2002) fue una socióloga argentina, tristemente celebre por ser la victima fatal de un confuso homicidio que tuvo lugar en el Barrio Cerrado “El Carmel” en octubre del año 2002. Crimen que hasta el día de hoy presenta un sin número de interrogantes.

Hija de Horacio Adolfo García Belsunce – un prestigioso jurista argentino – y de María Blanca Luisa Galup, se dedicó los últimos años de su vida a labores sociales, principalmente en organizaciones sin fines de lucro como Red Social. Hasta el día de su muerte fue vicepresidente de la fundación Missing Children Argentina, desde donde –se supo más tarde- investigaba asuntos relacionados al tráfico de menores en la provincia de Buenos Aires, actividad por la cual habría recibido amenazas reiteradas.

El acusado

Carlos Carrascosa (Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 13 de diciembre de 1944–), graduado de la Marina Mercante y agente de Bolsa de profesión, cobró una súbita fama por ser el principal acusado del homicidio de su esposa, María Marta García Belsunce, en el año 2002, en el que fue, a juzgar por la cobertura mediática, el caso policial más resonante de los últimos años en Argentina.

Cronología

27 de octubre de 2002: María Marta García Belsunce fue hallada muerta por su esposo, Carlos Carrascosa, con la mitad de su cuerpo en la bañera del baño de su casa del Carmel Country Club. Inmediatamente se dio aviso a dos servicios de emergencias y a un médico vecino, quienes aseguraron que se había tratado de un accidente.

28 de octubre de 2002: Los restos de María Marta fueron inhumados tras ser velados en su casa. Al velatorio asistieron el fiscal de la causa, Diego Molina Pico, y el jefe de la Dirección de Investigaciones de San Isidro, comisario inspector Aníbal Degastaldi, debido a dudas que tenía la familia en relación a los hechos y a la magnitud del, hasta ese momento, accidente.

2 de diciembre de 2002: Luego de tomarle declaración a los dos médicos que vieron el cadáver el día de la muerte, Molina Pico ordenó exhumar el cuerpo de María Marta. La autopsia reveló que había sido asesinada de cinco balazos calibre 32 en su cabeza. Un sexto balazo la rozó. Los médicos forenses que realizaron la autopsia, solo pudieron determinar que García Belsunce había fallecido a causa de disparos una vez que abrieron el cráneo y encontraron los proyectiles.

11 de diciembre de 2002: El caso se hace público y comienzan las hipótesis sobre el presunto homicida. Entonces, se comienza a hablar de Nicolás Pachelo, un vecino del country que tenía antecedentes penales.

19 de diciembre de 2002: Juan Hurtig (medio hermano de María Marta) declara haber tirado al inodoro de la casa un elemento extraño que le había llamado la atención y que define como “pituto”. Ese elemento era un sexto proyectil que aparece en el pozo ciego de la casa.

16 de enero de 2003: El Fiscal Molina Pico imputó por “encubrimiento agravado” al hermano, Horacio García Belsunce (h); el viudo Carrascosa; el cuñado Guillermo Bártoli; el padrastro Constantino Hurtig; el medio hermano Juan Hurtig; la masajista Beatriz Michelini; el vecino Sergio Binello; y el médico Gauvry Gordon.

8 de mayo de 2003: Una investigación realizada por peritos de la Suprema Corte de Justicia bonaerense barajó la hipótesis de que en los orificios de bala en la cabeza de María Marta habían sido cerrados con pegamento “la Gotita”. Esa hipótesis fue descartada tras los estudios químicos.

10 de mayo de 2003: El fiscal solicitó al juez Barroetaveña que le dicte la prisión preventiva a Carrascosa, y el magistrado la convalidó cinco días después.

16 de febrero de 2004: El fiscal Diego Molina Pico presentó al juez Barroetaveña el requerimiento de elevación a juicio contra Carlos Carrascosa. El documento causó revuelo porque en él se sostenía que María Marta García Belsunce fue asesinada para ocultar negocios oscuros de su entorno, entre ellos el lavado de dinero proveniente del Cartel de Juárez. Esa hipótesis fue descartada en la investigación y hasta el día de hoy no existe una explicación plausible del móvil del crimen.

22 de abril de 2004: El presidente de la Sala I de la Cámara de San Isidro ordenó al juez Barroetaveña que detenga a Carlos Carrascosa por el asesinato de su esposa.

13 de junio de 2007: Luego de exponer un extenso alegato, el fiscal Diego Molina Pico pidió que se condenara a Carlos Carrascosa por el homicidio de su esposa o por el encubrimiento del mismo. El fiscal desestimó la coartada del viudo, y lo situó en la escena del crimen.

11 de julio de 2007: El Tribunal Oral N° 6 de San Isidro decide absolver por unanimidad a Carrascosa por el homicidio, pero condenarlo en fallo dividido (2 votos contra 1) por encubrimiento.

2 de mayo de 2008: El ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, ofreció una recompensa de hasta 150 mil pesos para quien aporte datos ciertos sobre el asesino de María Marta García Belsunce. Recompensa que continúa vigente hasta la fecha.

18 de junio de 2009: El Tribunal de Casación penal bonaerense da vuelta el fallo por encubrimiento sin realizar una nueva investigación ni un nuevo juicio y condena a reclusión perpetua a Carlos Carrascosa por el homicidio calificado de su esposa María Marta García Belsunce. Este fallo está siendo revisado por la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires.

27 de octubre de 2009: María Laura García Belsunce, hermana de María Marta, publica una solicitada reclamando justicia al considerar que el crimen de su hermana se encuentra impune.

8 de febrero de 2010: Carlos Carrascosa demanda al Estado Argentino ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la violación de varios de sus derechos y garantías del debido proceso legal.

Fuente: Caso Garcia Belsunce.

Video confesión del asesino de Gonzalo Acro

28/11/2008

Ariel Luna, desde la clandestinidad, se hace cargo de ser el autor del disparo que terminó con la vida de Gonzalo Acro. La trama oculta de por qué busca limpiar al resto de la barra.

Está más flaco, demacrado, y se tiñó el pelo de morocho. Usa lentes de alta graduación, cuando antes andaba con los de contacto. Si uno lo compara con una foto de un año atrás, parece otra persona. La transformación no tiene que ver con un tema de moda sino con tratar de pasar inadvertido para una Policía que lo busca desde hace tiempo pero extrañamente no lo puede encontrar. Es Ariel Alberto Luna, alias Colo. Es el asesino de Gonzalo Acro. El que le disparó a la pierna para bajarlo y lo remató con un balazo en la sien. Dicen que nadie sabe su paradero. Eso dicen, pero parece difícil de creer cuando Luna se toma su tiempo para grabar un video casero y hacerlo llegar por manos anónimas a Olé. En ese video, Luna se hace cargo del crimen e intenta despegar al resto de los imputados. A los Schlenker, a Pluto, Oveja, Kevin y Cuca. ¿Por qué? Simple: desde que Gastón Matera, el amigo herido de Acro en ese hecho, lo apuntó como autor material del homicidio, sabe que la pena que caerá sobre su cabeza no baja de los 25 años de prisión. Y en caso de que suceda eso, prefiere pasarlos con un dineral suficiente para él y su gente. ¿Si logrará el objetivo? Nadie lo sabe, pero es la única carta que al resto le queda por jugar. Y por lo visto, han decidido ponerla sobre la mesa.

Esta es, entonces, la confesión de un asesino. Que dice algunas cosas coherentes y otras fácilmente refutables. Y cuya elaboración tuvo una trama secreta. En esta nota, su palabra y las consecuencias.

“Soy Ariel Luna y decidí hacer esto porque estoy podrido de que hagan una historia de lo que pasó. Yo toda la vida fui y seré de la calle y tengo códigos. En esta causa que armaron Adrián y Aguilar, y compró todo el mundo, se ensució a gente que nada tenía que ver y se dijeron muchas cosas y por eso decido hablar. Nadie armó nada, nadie mandó a matar a nadie, nadie organizó nada. Empezaba el campeonato y tanto ellos como nosotros estábamos viendo qué hacía el otro grupo, cuántas piernas se juntaban, si iban a ir a la tribuna, qué sé yo, varias cosas, las que pasan día a día en una cancha. Nosotros nos enteramos de que se juntaban cerca de la casa de Adrián y que algunos entrenaban en un gimnasio de Villa Urquiza. Esa noche fuimos a lo de Rousseau y después al gimnasio. Yo me quedé en la esquina y vi venir a dos. Uno era Gonzalo Acro. Discutimos y él se me vino encima, me tiró una trompada, forcejeamos. Ahí yo saqué el arma y traté de defenderme. La tenía apuntando hacia abajo, cuando forcejeamos la levanto y cuando la otra persona (por Matera) me la quiere sacar, pasó lo que pasó. El otro salió corriendo y yo me subí a una Ford Courier gris, con vidrios negros, y me fui. Eso fue lo que pasó. Nadie me mandó ni me pagó para matar a nadie, ni sabían que yo andaba armado. Pero cuando ellos fueron a lastimarnos a la cancha de River (se refiere a la batalla del playón del 6/5/07) estaba mi hijo en el medio de todo ese problema. Desde ese día yo decidí andar armado, también por problemas que traía de la cárcel y otras cosas. Y bueno, pasó lo que pasó, pero Alan, William y Pluto, que están detenidos, no tienen nada que ver, ni sabían que estábamos ahí. Y el Oveja, Cuca y Kevin (acusados de estar en el lugar del crimen junto a Luna) son personas que no están acostumbradas a estas cosas y no estaban de acuerdo con que yo llevara armas ni nada. Por eso pasó lo que pasó y no lo pudieron impedir. Fue un accidente y nada más”.

El monólogo de cuatro minutos está hecho en una sola toma y, por los saltos temporales que presenta, editado. Y tiene una función clara: tratar de convencer a la Justicia de que sólo iban a pegarle un susto a Acro y que él lo mató casi sin darse cuenta. La estrategia tiene un basamento en el Código Penal que dice que en un crimen no planificado, cada uno responde sólo por lo que fue a hacer. Bajo ese paraguas, Oveja Pintos, Kevin Kraft, Cuca Girón y Sergio Piñeyro sólo serían responsables por lesiones, porque supuestamente sólo le iban a pegar a Gonzalo. ¿Esto es cierto? Hay un dato que lo abona y consta en la causa: uno de los prófugos llamó a su abogado diez minutos después del crimen. Y se supone que nadie hace eso a menos que vaya a participar de una golpiza y la cosa termine mal, en homicidio. Pero el Código también dice otra cosa: uno debe imaginarse lo que puede ocurrir. Y si va acompañado por tipos con un prontuario extenso y de armas tomar, como Luna, que una apretada termine en asesinato es factible. Tomando este punto, todos vuelven a responder por el homicidio y nadie zafa.

La situación de los Schlenker y Lococo podría, en cambio, verse beneficiada. A ellos los incrimina el hecho de haberse juntado en una pizzería con Cuca, Kevin y Piñeyro horas antes del crimen, los cruces de llamadas que tuvieron con quienes estuvieron en la esquina fatal (aunque no hay contenido de las mismas), más el testimonio de Rubén Rodríguez, alias Rubencito, diciendo que los tres lo llevaron a tomar un helado para usarlo como coartada. Estos son indicios fuertes de que pudieron haber instigado el crimen, suficientes para mandarlos a juicio, pero a la hora de la verdad se necesitan pruebas concretas. Con Luna diciendo que los Schlenker no tenían nada que ver, si el resto de los imputados repite lo mismo, sus chances de obtener una pena menor, o hasta zafar, se acrecientan. Claro que para esto, Luna deberá presentarse ante la Justicia a ratificar lo que dice su video, algo que por ahora no parece que vaya a suceder. Y si la Policía sigue extrañamente sin agarrarlo… Además, en el banquillo no podrá esgrimir la teoría del accidente: por pericia forense está probado que a Acro lo bajaron de un tiro en la pierna y lo remataron en el piso. Y tampoco hay evidencias de forcejeo ni Matera habló nunca de ello. Cierto es que este video alínea a todos los imputados bajo una misma estrategia y anula la posibilidad de que se acusen entre ellos, algo que Cuca ya había hecho contra Alan en una entrevista con Olé, que luego ratificó ante la Justicia. Es, en definitiva, la única carta que les queda. Si es as de espadas o cuatro de copas, se sabrá en nueve meses, cuando el Tribunal Oral 15 haga parir el debate y trate, de una vez por todas, de imponer justicia.